Abordan, en esta oportunidad, el acompañamiento en el duelo a niños y adolescentes. Los talleres son llevados adelante por la Fundación Aiken, representada por la Psicóloga Ángeles Moravek. La primera jornada, del jueves 16, fue dirigida a docentes y el segundo taller, del viernes 17, a profesionales de la salud. 

Estas jornadas son organizadas por el equipo de Salud Mental del Hospital Municipal Dr. Manuel B. Cabrera. Su apertura contó con la presencia del Director del nosocomio, Nicolás Queti y de Ángeles Moravek, Psicóloga, Encargada de Capacitación de la Fundación Aiken y responsable de llevar adelante esta capacitación.

Ángeles explicó que “Aiken es la única ONG en el país que se dedica al acompañamiento de niños y adolescentes por duelo, digamos: por muerte de padres o hermanos”.

“Entonces, en esta primera jornada –prosiguió Moravek-  vamos a hacer un taller destinado a docentes sobre cómo abordar y acompañar cada uno, desde su rol, distintos casos que pueden llegar a presentarse en el aula. Cómo pueden intervenir, qué hacer, qué no hacer, desmitificar un poco los mitos en relación a este tema. Y  para esto nos abocamos a la población adulta, que son quienes hacen de sostén a los niños”.

Moravek, en la apertura, prosiguió: “ya el día viernes realizaremos un taller para profesionales de la salud: psicólogos, psicopedagogos, médicos, terapistas ocupacionales etc., también desde su rol de acompañamiento al paciente o a un familiar directo”.

“Justamente nuestra misión es, como fundación, hacer una pedagogía de la vida y la muerte” destacó la profesional y agregó que “la muerte es parte de la vida justamente, pero al ser un tema tan tabú se le hace mucho vacío y genera mucha problemática después en el adulto que va creciendo con este dolor, o en el niño que puede llegar a quedar con traumas y en cada duelo se reedita lo anterior” con lo cual “cuanto antes se aborde y se pueda hablar abiertamente y naturalmente del tema, más sano”.

Para finalizar, Ángeles Moravek indicó que “apuntamos al docente, porque justamente ellos pasan muchas horas con el niño o el adolescente; ya que pueden hacer lugar y abordar la palabra muerte y a partir de ahí ver lo que cada uno necesita, de lo que siente o de lo que va sintiendo, en un lugar de contención compartido, lo que hace que esto sea más aliviador y no donde el chico se queda solo con su dolor”.

 

Dirección de Comunicación – Viernes 17 de agosto de 2018.

 

   

 

 

 

  

 

   

  

   

 

 

 

  

 

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